Hoy os dedico una entrada personal en prosa, porque la creatividad no es solo crear objetos materiales,imaginarios o imposibles, sino que también es creatividad el crear poesía. AVISO: Abstenganse de leer esta entrada los facilmente emocionables.
Empezando la vida
a ti te encontré,
en un camino infantil
que jamás imaginé.
No sé lo que sentía, no sé lo que quería,
sólo sé que necesitaba tu compañía...
Día a día, te iba conociendo
estábamos juntos, casi todo el tiempo.
Nunca nos separaron, aunque sí nos castigaron
de lo que no me acuerdo es,
¿de verdad éramos malos?
¡Que momentos aquellos!
¡Que recuerdos pasados!
Jamás olvidaré
cuando me dijiste “hermano”.
En ese momento, me sentí feliz
ya que hermano es una palabra
que no todos pueden decir.
El tiempo pasaba,
nosotros crecíamos,
¿recuerdas que nuestras madres
nos consideraban niños?
Tú y yo, decíamos que no,
aunque, si lo pensamos bien,
quizás llevasen razón.
¿Recuerdas lo que hacían?
¿Recuerdas lo que decían?
no os separéis el uno del otro
y os irá bien en la vida.
En ese momento,
ambos nos miramos,
nos dimos un abrazo
llamándonos hermanos.
¿Qué fue lo que sentimos?
¿Qué fue lo que pensamos?
Fue simplemente el impulso
en el que ambos reaccionamos.
Un largo tiempo pasó
y juntos continuábamos,
a la edad de diez años
atontados estábamos.
Íbamos al colegio
pero estábamos ausentes
lo único que queríamos
era estar con la gente.
Los viernes eran nuestra salvación
pues por las noches quedábamos
en la plaza de la desesperación.
Poco a poco, la gente crecía
y aquella plaza lúgubre
vacía parecía
¿ No da pena ver morir
el lugar en el que te has criado?
Ya nada tenía solución,
pues todo quedó rebajado
al pensamiento de los dos.
Desde aquel momento,
todo empezó a menguar
te marchaste de aquí
para vivir en otro lugar.
La distancia nos separó,
perdíamos nuestra relación
sólo quedó el recuerdo
de tu cabello rubio tizón.
Mucho tiempo pasaba
hasta volver a encontrarnos;
caminos distintos tomamos
pues el juicio mandaba.
Día tras día, el tiempo pasaba
y tu recuerdo, de mí se alejaba.
Vagabas en el olvido,
pero siempre en mi corazón,
pues recordaba claramente
el comienzo de ambos, de los dos.
Recuerdos sin memoria,
memoria sin corazón,
¿Eres capaz de recordarme
al igual que te recuerdo yo?
Palabras sin motivos,
motivos sin razón,
eso fue lo suficientemente fuerte
como para quebrar mi corazón.
Ya nada tenía solución
pues todo quedó rebajado
al pensamiento de los dos.
Largos años, empezaron a pasar
los días fueron semanas
y las semanas fueron meses
que a inimaginables siglos fueron a parar.
Después de todo este calvario,
nos volvimos a encontrar
un día 16 de octubre
si mal no creo recordar.
Al parecer llevabas dos días aquí,
aunque con tanta visita familiar
ni te acordaste de mi.
Eran las doce de la mañana
me acababa de levantar,
el teléfono sonó,
y me acerqué a contestar.
Tu madre me decía
que estabais aquí
y nada más oír esa frase
me fui a vestir.
Salí de casa,
como un relámpago atronador
para encontrarme contigo
en la plaza de la desesperación.
Todo volvía a ser
como los años anteriores,
el día pasamos juntos
recordando nuestros errores.
La tarde caía
al igual que el agua cae
y nuestra despedida fue,
larga como el tiempo,
suspicaz como la tierra
y dura como la piedra.
Aquella noche, de fiesta ibas a salir,
y aquí ya todo... llegó a su fin.
De madrugada, volviendo,
bajo los efectos del alcohol
con el coche ibais
sin consentimiento de Dios.
Al pasar un semáforo en rojo
un camión no os vio
y de los cuatro ocupantes del coche
sólo uno vivió.
Ya nada tenía solución
pues tu vida estaba terminada
y yo caí en la desesperación.
El sufrimiento continúa en el presente
pues no es fácil olvidar
a la persona que fue tu confidente.
Ya nadie lo remplazará,
sólo quedarán tus recuerdos y fotos
en una parte de mi corazón
que jamás podré borrar.
¿La vida es un juego?
Yo creo que no,
es simplemente la luz y el desvanecimiento
de nuestro gran y sincero corazón.
Seguiremos hablando de la creatividad en publicaciones posteriores
Un saludo!