El ejercicio consistía en modificar, transformar, etc.. el siguiente texto a nuestro gusto, o como considerábamos que era lo más adecuado:
Una mano había depositado el libro al anochecer en un banco del parque. Allí durmió toda la noche. El aire agitó ligeramente las páginas y al cerrarse de nuevo, una quedó doblada. A la mañana siguiente Carolina, de camino a la facultad, recogió el libro.
En mitad de la clase se dirigió al profesor y le dijo: “He encontrado este libro en el parque, pero no lo he abierto”. Y se lo entregó. El profesor, a su vez, se lo entregó a Daniel y le dijo: “Abre por la página quieras y empieza a leer”. Y así lo hizo, pero las páginas estaban en blanco.
“Profesor, aquí hay una doblada, a lo mejor ahí está la clave”. Desdobló la página y sólo encontró palabras sueltas.
Ángel dijo: “Esto tiene pinta de ser una clave para encontrar el tesoro”
Isabel dijo: “Yo soy experta en escritura críptica, dejádmelo ver”. Pero observó palabras sueltas, aparentemente sin sentido.
A pesar de todo, logró recomponer una frase que decía…
El profesor tomó el libro y le dijo: Espérate. Y a través de la cámara de documentos, lo hizo visible a todos los alumnos, y cada uno escribió una frase. Cada frase era distinta.
Carolina dijo: “Este libro estaba por escribir y lo vamos a escribir” Y fue copiando una a una cada una de las frases que había inventado cada uno de los alumnos.
Al día siguiente devolvió el libro al mismo lugar donde lo había encontrado.
El viento movió las hojas, pero ninguna se quedó doblada.
Lo que yo he hecho ha sido rescribirlo por completo, y este es el resultado:
Era de noche. El libro estaba sobre el banco del parque. Según pasaba la noche el aire comenzó a agitar las hojas del libro, por lo que cuando éste se cerró, una hoja quedó doblada.
A la mañana siguiente, aquella joven, de camino a la Facultad, lo recogió
Una vez en clase, interrumpiendo al profesor, le dijo: “Encontré este libro, pero no lo he abierto”
El profesor tomó el libro y se lo entregó a Daniel, un alumno, el cual, siguiendo las instrucciones del profesor debía abrir el libro por la página que quisiese y empezar a leer. Y así lo hizo, pero las páginas estaban en blanco.
Sin embargo, una de ellas estaba doblada, por lo que decidió desdoblarla, y para su sorpresa, encontró palabras sueltas.
“Esto tiene pinta de ser una clave para encontrar el tesoro”- soltó un alumno al verlo.
En ese momento, intervino otra alumna, Isabel, la cual dijo que podría interpretarlo.
Observó el libro y recompuso una frase, pero antes de decirla el profesor cogió el libro y lo proyectó a todos los alumnos para que éstos escribiesen una frase con esas palabras.
Cada frase que se hizo fue distinta.
Carolina, la chica que había encontrado el libro dijo que el libro estaba por escribir, así que decidió ir copiando cada una de las frases de los alumnos.
El libro volvió a su lugar, el banco del parque, y esta vez cuando el viento sopló, ninguna página quedó doblada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario